Peloponeso, ventana abierta a la historia

Julio de 2023

El Peloponeso es una gran península situada en el suroeste de Grecia. Su estratégica localización ha sido una de las razones por las que a lo largo de los siglos muchos hayan dejado aquí su huella.

Desde la antigüedad existía el proyecto para abrir un canal navegable entre el golfo de Corinto y el mar Egeo, pero no fue hasta finales del s. XIX cuando pudo materializarse. Cruzar los poco más de 6 kilómetros que tiene el canal de Corinto evita los más de 400 que supone la circunnavegación de la península.

El yacimiento arqueológico de Micenas conserva viviendas, tumbas y accesos como la Puerta de los Leones. Los restos más antiguos datan de hace unos 5.000 años, aunque los más significativos son de su época de máximo esplendor, entre el 1350 y el 1200 a. C.

En la Antigua Grecia algunos santuarios incluían en sus celebraciones: competiciones deportivas, representaciones teatrales, música, danza... Es el caso del Santuario de Asclepio, donde en torno al 350 a. C. se edificó el Teatro de Epidauro, en el que aún hoy puede comprobarse su magnífica acústica sentado sobre los asientos originales.

Nauplia es una localidad costera al fondo del golfo Argólico que ya era una ciudad independiente en el s. VII a. C.. Fue la primera capital de la Grecia moderna entre 1821 y 1834. Sobre el risco que otea el horizonte se encuentra una fortaleza a la que se puede ascender a traves de 874 escalones.

Mistrá fue la capital de una provincia del Imperio Romano de Oriente o Imperio Bizantino, habitada principalmente desde el siglo XIII hasta mediados del XV, aunque con posterioridad también la ocuparon otomanos y venecianos. Ubicada sobre una pendiente montaña, se divide en la parte alta donde se encontraba el castillo y los palacios, y la baja con viviendas y un importante número de iglesias y monasterios.

Por último, en el noroeste del Peloponeso, Olimpia. Junto al Altis o bosque sagrado se alzaban multitud de templos y el estadio donde se realizaban las competiciones atléticas. El templo de mayor tamaño e importancia era el dedicado a Zeus, en el que había una gran estatua de éste entronizado creada con marfil y oro.

Desde 1936 la llama olímpica se enciende aquí con la luz del sol concentrada en un espejo cóncavo.

Los juegos de la antigüedad se celebraron cada cuatro años ininterrumpidamente entre el 776 a. C. y el 393 d. C., es decir durante casi doce siglos. Algo antes, durante y un poco después de la celebración de los juegos se imponía una tregua por la que cualquier conflicto bélico quedaba en suspenso, -Oiga, que en quince días comienzan los juegos, así que ya si eso seguimos dándonos espadazos cuando acaben los atletas, ¿Confirmado entonces?- hubiera dicho la versión griega de Gila.