Chile, de Santiago al norte, de la urbe al desierto.
Julio de 2016
Una anchura media inferior a 200 kilómetros, más de 4.200 de norte a sur, el Océano Pacífico al oeste y la cordillera andina al este con una altura media de 3.500 metros y máxima de 6.962. Así es Chile, y eso supone muchos y muy variados entornos.
Algo más al norte del centro geográfico, la capital, Santiago, gran urbe con casi 6 millones de habitantes, lo que representa un tercio de la población total. Ciudad de contrastes entre edificios neoclásicos y contemporáneos, como el Palacio de La Moneda, sede presidencial, y el rascacielos Gran Torre Santiago, con 62 plantas y 300 metros de altura.
En la costa, algo más al norte de la capital, Valparaíso, ciudad portuaria con múltiples colinas a las que se puede ascender en traqueteantes funiculares. Los edificios que cubren las empinadas calles conforman un lienzo que desborda color y creatividad.
Chile es el séptimo productor mundial de vino, habiendo alcanzado mayor popularidad y reconocimiento en las últimas décadas del S. XX. Entre las bodegas que pueden visitarse, Concha y Toro o Santa Rita, a esta última pertenece Viña Carmen, donde en 1994 un ampelógrafo francés identificó la variedad carmenère, una uva que prácticamente se había dado por extinguida en Burdeos.
San Pedro de Atacama, a más de 2.400 metros de altitud, es una comuna al norte de Chile, rodeada de enclaves singulares. Entre ellos, la Laguna Chaxa en la Reserva Nacional Los Flamencos, el Salar de Talar y la Laguna de Tuyajto.
El Tatio, en Kunza, idioma que usaban los atacameños hasta el S. XIX, "Tata-iu" o "el abuelo que llora", con cerca de 80 géiseres, es la mayor concentración de estos en el hemisferio sur y la tercera del mundo. A 4.264 metros de altitud y una temperatura exterior de casi 10 grados bajo cero, el agua bajo las fumarolas puede alcanzar los 85 grados, pero en unas grandes pozas habilitadas en la roca para ello, el baño es un cálido abrazo termal. En el entorno zorros, vicuñas y diversidad de aves.
Muy cerca de San Pedro de Atacama, yermos paisajes desérticos: el Valle de la Muerte o de Marte, Valle de la luna, y el mirador de Kari o Piedra del coyote.
Las condiciones de este entorno, su altura y la ausencia de contaminación, facilitan la observación del cielo, ya sea a simple vista o con unos prismáticos, o desde las instalaciones de SPACE (San Pedro de Atacama Celestial Explorations) escuchando sus fantásticas explicaciones sobre el firmamento. ALMA (Atacama Large Millimeter Array), es un proyecto internacional, que con sus 66 telescopios configurables en distintas formaciones, pretende abrir una nueva ventana hacia el universo.
Por último, en Calama, al noroeste de San Pedro de Atacama, CODELCO (Compañia Nacional del Cobre) posibilita la visita a la mina de Chuquicamata. Se trata de una colosal explotación minera a tajo abierto, como referencia, las ruedas de los camiones que emplean en ella, y parecen miniaturas a lo lejos, superan la altura de un autobús.